Nicolás Agulló está de regreso su Concepción natal, junto con Christine Audat, esta vez para presentar un concierto distinto de los que protagoniza en cada vuelta desde Francia. Esta vez protagonizarán juntos “Hamaca”, al que define como “un concierto prácticamente testimonial, de historias vividas o bien de testimonios y reflexiones sobre la realidad del mundo en que vivimos actualmente”.
Esta noche, desde las 21 con entrada libre y gratuita y con el auspicio de la Municipalidad de Concepción, en el Teatro de La Estación (Heredia e Italia), la pareja desplegará canciones con ritmos latinoamericanos, franceses y de la música clásica, en la voz de Audat y la guitarra y el charango de Agulló. Estarán acompañados por Mayra Benítez (cantante, quenista y sikuri) y por Román Lacrouts (compositor, guitarrista, charanguista y cantante).
“Del solo a la orquesta sinfónica pasando por formatos tradicionales de música popular y técnicas modernas como el loop, Audat nos sumerge en una atmósfera onírica en donde se expresan temáticas tanto universales y atemporales como emergencias y resonancias de nuestra época. Sus composiciones dialogan con clásicos peruanos, del huayno al vals pasando por tondero o zamacueca”, se anticipa.
El diálogo con LA GACETA Agulló refiere al origen de esta propuesta, distinta de sus otras presentaciones en la provincia (este será su único recital local en esta oportunidad). “En casa tenemos una hamaca que usamos en familia, donde toda la propuesta nació. Desde ese lugar de paz y ensueño, pudimos aprender a valorar el descanso, a conseguir un ritmo de vida que permita conectarnos con lo íntimo e universal a la vez, a reivindicar el ocio creativo como tiempo de reflexión”, le dice el músico a LA GACETA.
El repertorio se estrenó en París, sólo con Audat; luego la Embajada de Francia la invitó a una larga gira por cinco ciudades en Perú. “La acompañé junto con Miguel Ballumbrosio, amigo y colega de años y representante esencial de las tradiciones afro peruanas”, señala, como anticipo de esta llegada a Tucumán.
- ¿En qué consiste ese recital?
- El título del concierto es una imagen poética que sugiere, como en un columpio, un balanceo entre dos puntos de apoyo, como son Francia y Sudamérica. En ese movimiento surgen diversos elementos y emociones; diversión, contemplaciones, reflexión, inspiración, fuentes de inspiración para componer las canciones y encontrar mensajes para transmitir.
- ¿Cuáles son los puntos musicales en contacto entre ambos territorios?
- Las canciones de Christine son una representación de su identidad, que es francesa y peruana. Ella escribe las letras en francés, siempre con algunas palabras de español filtradas en algunas coplas, y en lo musical los ritmos o géneros musicales son esencialmente peruanos, argentinos, brasileños o bien mezclas de diferentes influencias de la región.
- ¿Toda construcción artística tiene un aspecto testimonial, donde pesa lo familiar propio?
- La visión del mundo de un artista es lo que hace legítima su expresión. Si no, sería mera copia de la sensibilidad de otro. Como lo mencionaba anteriormente, el mensaje y contenido del texto o música en “Hamaca” es casi una radiografía de lo vivenciado o de la actualidad.
- ¿La obra mixtura los ritmos del Perú y la chanson française desde una identidad común en lo popular?
- No solo ritmos de Perú, también de Argentina y otros países. Es fruto de viajes y de lo cotidiano, Christine se crió en París escuchando las músicas de allá y también Mercedes Sosa, Chabuca Granda, Violeta Parra y muchos otros grandes artistas de nuestra región. Por ende, sale de manera espontánea, en principio sin intención deliberada, lo de crear nuevas canciones que dialogan entre chanson française y festejo, vals, chacarera y un largo etcétera.
- ¿Qué implican las presencias como invitados de Benítez y de Lacrouts?
- Compartir como postulado y valor intrínseco de la vida o estar vivos. Saber compartir y disfrutar de dar y recibir. Mayra y Román estaban de gira por Europa y los conocimos en París. De ahí nació una amistad y hermosos momentos de música compartida. Ellos también participaron en la presentación en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires el 31 de julio. Y desde luego nos pareció muy lindo y coherente que también participen de la presentación en el Teatro de la Estación de Concepción.
- ¿Cómo fue la recepción de este concierto en Buenos Aires?
- Excelente; además en esa ciudad, por ser tan cosmopolita, vinieron muchas personas no solo argentinas sino también de países vecinos. Además de disfrutar de las melodías y armonías, muchas de esas personas lograban incluso reconocer los ritmos tradicionales o cambios rítmicos de las piezas, los que entienden francés también se divertían encontrando los múltiples sentidos de las letras de Christine que usa mucho los homófonos del idioma galo.
- ¿Pensás que fue distinta de lo que se vivirá en Concepción?
- Afortunadamente sí. Cada ciudad y cada público aporta desde su sensibilidad. Un detalle no menor, y hablo en lo personal individual: se crea una reciprocidad muy hermosa en afecto, me siento dichoso de ser querido y yo de querer mucho a mi ciudad y muchísimas personas que formaron parte de mi vida y crianza, atesoro los afectos que siempre me acompañan, o bien dicho de otra manera, no olvido los afectos y toda persona que me acompañó en el camino
- ¿Cuál es la importancia del público en cada concierto?
- El concierto no existe sin el público, y uno sube al escenario con todo el deseo de comunicar, conectar, aprender, crecer... en fin tantas palabras insuficientes para describir algo tan inefable como lo que se vive en un concierto en vivo. La escucha y atención del público nos estimula a tocar mejor y dar lo mejor en el escenario. Cuando el artista y la gente están comprometidos y con voluntad de comunicar se crea una verdadera y bella comunión.
- ¿Seguirá moviéndose esa “Hamaca”?
- Se tocará en noviembre en la sala principal de la Unesco en París con la participación del Coro y Orquesta de la Sorbona: será un evento muy simbólico en esos tiempos donde peligra el multilateralismo con artistas, estudiantes y el público que estará invitado a participar cantando.
- Venís de actuar con la Orquesta Nacional de Música Argentina con otro repertorio y seguirás viaje al sur, ¿cómo abordás esas experiencias distintas?
- En el Auditorio Nacional dirigí un concierto homenaje a Ástor Piazzolla, Carlos Gardel y Atahualpa Yupanqui. Luego viajo para la Patagonia a dirigir un concierto con la Sinfónica del Neuquén con Grieg, Saint-Saëns y Tchaikovsky en programa. Son los dos mundos que forman parte de mi formación musical, la música argentina y latinoamericana y todas las expresiones sinfónicas, opera, ballet y nuevos formatos de concierto que se desarrollan en este ya bien entrado siglo XXI.
- ¿Cómo estás desarrollando tu carrera, bastante nómade?
- Confieso que jamás tuve un concepto o plan de carrera; sin duda naïf de naturaleza, fui avanzando con puro amor a la música y el corazón abierto. Aproveché las oportunidades que pude y aquí me ven. Hasta ahora me siento agradecido y privilegiado de estar donde estoy y haciendo la mejor música que pueda en cada oportunidad. He vivido eventos que nunca sospeché como dirigir un concierto en la Torre Eiffel o en el Palacio Elysée, las numerosas presentaciones en la Gran Sala de la Philharmonica de París. Luego de ir al sur, vuelvo a Francia en septiembre para comenzar el año académico en la Sorbona, y hago audiciones para incorporar nuevos músicos en la orquesta y preparo la temporada. De ahí voy a México a dirigir la clausura del Festival de Guitarra de Morelia, y regreso a París. Abriré 2027 dirigiendo la ópera de Lille y tengo en carpeta “María de Buenos Aires”, de Piazzolla.
- ¿Cuánto pesa lo que te llevaste de Tucumán?
- Más que peso yo hablaría de liviandad, de leggerezza como la que nos enseñaba en sus lecciones Italo Calvino. Sí hay peso por lo profundo del sentimiento, pero ligereza en cuando a la agilidad en la expresión. Me constituye también como persona el humor de Tucumán, el sentido de amistad de nuestros pagos, que es distinto del europeo en general o el francés en particular. Para resumir, puedo decir que -además de un ADN musical espectacular-, me llevo siempre de Tucumán el modo tan especial de generar, construir y mantener vínculos de amistad y afecto valiosísimos en todo lugar.